Me presento, soy una mujer soltera (en todas sus formas e interpretaciones) y a continuación expondré lo que siento al leer el título del blog. Lo 1º que debo exponer es que éste título en mi mente se agranda, se ennegrece y se podría decir que hasta cobra vida propia impulsándome a escribir. Y es que no se presenta en mi mente en forma pasiva, sino encerrado en signo de interrogación, como poniéndome en encrucijada. Para que entiendan lo visualizo de la siguiente manera: ¿sin tí, pan y cebollas...?.
Lo que al principio no podía comprender era de que forma éstas simples palabras podían capturar tanto mi atención al punto de violentar al máximo mi apasible tranquilidad.
Para descubrirlo desglosé la pregunta que me atormentaba, para ver de que forma lo hacía...repetí para mis adentros ¿sin tí?, luego pensé, ¿sin quién? e inmediatamente como una visión divina, te presentaste, tú, sí, tú, el hombre desconocido, que se supone es para mí y como no se materializa, me tiene sola. Ante la visión me espanté, no sabía si correr a tu encuentro y abrazarte; si salir corriendo y perderte o muy por el contrario pegarte hasta deshogarme y preguntarte ¿por qué tardaste tanto?.
¡¡¡Exasperada¡¡¡...y confundida, tuve la necesidad de preguntarme ¿te necesito? e inmediatamente mi ser se diseminó en 3 esencias: razón, espíritu y carne y cada una de ellas quizo salir al encuentro de un argumento; hablo fuerte la razón y expuso ¿para qué lo necesitas?, piensa has vivido tranquila 28 años de tu vida, ¿en qué te a hecho falta?. Suavemente interrumpió el espíritu, cuando Adán estaba en el paraíso, se sintió solo y se vió en la necesidad de pedirle a Dios una compañera, ¿por qué crees, que lo hizo? (consultó a la razón), porque la necesitaba, e interpeló a la razón ¿no crees que es de cobarde no arriesgarse, no permitir el cambio?. La carne, gritó, si hay alguien que necesita experimentar ése cambio, soy yo, por algo estoy lleno de órganos sexuales, nerviosos, táctiles, hormonas, ciclos, etc.
Íntegro, mi ser resolvió son 2 contra 1, entonces, resolví, ¡sí, te necesito¡. Y hasta ése momento comprendí que en mi vida no había sido todo pan y cebollas y que la razón me tenía engañada. Ahí entendí que mi razón dice no necesitarte, mas bien yo diría que le cuesta reconocer que te necesita, por lo tanto, si quiero conocerte debo ser mas irracional, que racional, mas visceral que intelectual, mas natural que planificada. Y ahí caí en la cuenta que no eras tú el que te alejabas, sino que era yo , la que siempre había actuado mas con la cabeza que con el corazón y por éso cada vez que creía haberte encontrado, te perdía.......
Y decidida a no dejarte escapar otra vez, corrí a tu encuentro. Te abrazé con toda la fuerza de mi alma, sin pensar en nada, y cuando te iba a decir cuanto te había esperado.........caí en la cuenta que todo había sido un sueño (del cual desperté, de tanto apretar la almohada), confundida, todavía un poco, me largué a reír de buenas ganas........
continuará....
