
Yo creo indudablemente que el problema está en nuestra mente. Desde pequeños hemos desarrollado inevitablemente nuestra capacidad de pensar, analizar, discernir todo.
Apenas hablamos, no nos conformamos con las palabras que existen sino que gratuitamente agregamos muchas a la lengua española como: nene, tutu, agu, etc.
Sigue nuestra evolución y en el colegio siempre creemos tener la razón en todo, aún cuando hasta cuarto básico creamos que el profesor es un ser superdotado, luego nos damos cuenta que poseen un cerebro igual al nuestro y que en muchas ocasiones está tan cansado y lleno de responsabilidades que el de nosotros le sobrepasa.
En la adolescencia se produce lo inevitable:nuestra personalidad fluye por los poros, o simplemente se esconde en el fondo de nuestros poros.
Ahora porque hablo de esto, porque creo que existe una relación enorme entre timidez, imaginación y alejamiento de la realidad.
Sin más podemos observar, que las jovencitas que durante esta edad han desarrollado la capacidad para interactuar en el mundo real, es decir, aquellas que su personalidad sale por los poros, tienen una conexión directa con todo lo que realmente está ocurriendo alrededor de ellas. Estas jóvenes que NO SON TÍMIDAS, tienen el beneficio de mostrarse tal como son, y por lo tanto todas sus energías están dirigidas al "hacer" más que al "ser".
Ellas se contactan con otros, crean relaciones de amigos, conocidos, salen, ríen, lloran, y manifiestan en toda su plenitud emociones, exteriorizan todo (además de poner los pelos de punta a sus padres por ser demasiado arriesgadas).
Sin embargo, las otras jovencitas, aquellas que esconden su personalidad al fondo de sus poros, son temerosas a expresarse, a "hacer" y se esconden en el "ser", son compuestitas, no ríen fuerte, no lloran en público, no se arriesgan, más bien, todo lo hacen en su mente, viajan en su mente, conocen niños en su mente, y porque no decirlo hasta se imaginan su propia boda con el amor más platónico de todos los tiempos. Estas no tienen la capacidad de expresarse hacia fuera y por lo tanto toda la energía que tienen para dar, egoístamente se la esconden (o más bien se abducen hacia el interior).
Resultado de todo aquello, las primeras todas histriónicas, coquetas, sueltas y las segundas, todas cohibidas, avergonzadas, tranquilinas.
Y para redondear el análisis se transforman sin querer en "locas sueltas" las primeras y "princesas" las segundas.
¿Por que entonces las princesas creen en los "príncipes azules"?. Fácil, porque ellas no conocen relamente al sexo masculino, al real hombre, por tanto lo idealizan en su mente y lo transforman en un ser imaginario de aquellos de épocas remotas.
Mientras que las "locas sueltas", ya no creen en nada, han visto tan de cerca, analizado, digerido a los especímenes varones, que realmente saben que no es tal eso de la fantaseada imagen del príncipe azul, ellas ya han comprobado en la realidad que dista mucho de ser un príncipe.
Entonces cuando una mujer, se acerca al conocimiento real del especimen humanus hombrus, verdaderamente se transforma en una loca suelta, capaz de constatar en la realidad que lo que la ficción le otorgaba era nada más que eso: ficción. Este descubrimiento la lleva a atreverse al acercamiento del especimen en cuestión, ya que lo ve más accesible que cuando lo idealizaba.
Por tanto en la medida en que una mujer pueda romper esta barrera imaginaria, será capaz de convertirse en una potencial "loca suelta", que cada vez confirmará más y más su idea de batracio en vez de príncipe azul.
Unas más tarde que otras, pero finalmente todas logramos alcanzar esta cima del conocimiento, que sin querer transforma un ser "irreal", en uno "real".
Nuestra conclusión, por tanto, es simple, el cuento del sapo príncipe no es tal: Al besar a ese feo batracio no esperemos que se transforme en príncipe, es al revés; cuando besemos a ese príncipe (que muchas veces no se diferencia mucho del batracio), se convertirá en batracio, pero uno especial: un batracio alcanzable, agradable, palpable, adorable, etc... y del cual nos enamoraremos perdidamENTE..... CROAC....CROAC...CROAC.
Esta ilusión durará hasta que una "princesa" que ande por ahí vea con ojos soñadores a nuestro batracio convertido en príncipe, y nuestro batracio le corresponda.
Mientras........... disfrutemos de sus locas y batraciadas ideas sobre el amor, y no pensemos en el mañana (porque el mañana nos puede otorgar una batraciada sorpresa....Je je je).
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